jueves, 30 de mayo de 2013

La historia del cacique Lempira

Lempira fue un importante líder de la resistencia indígena contra la dominación española. Su zona de operaciones fue un extenso y áspero territorio en la mitad sur de lo que ahora es el departamento de Lempira en Honduras.
El cronista Antonio de Herrera describe a Lempira —cuyo nombre significa ‘Señor de la Sierra’— como “de mediana estatura, espaldudo y de gruesos miembros, bravo y valiente y de buena razón, nunca tuvo más de dos mujeres y murió de 38 a 40 años”.
En el año de 1537, después de la muerte del cacique Entepica, de quien fue lugarteniente, Lempira logró convocar a 200 pueblos para que pelearan unidos contra los españoles, incluyendo a la tribu de los Cares, tradicionales enemigos de la tribu de los Cerquines a la que pertenecía Lempira.
Lempira logró persuadir a 30,000 hombres para luchar por su libertad, y ofreció ser su capitán para conducirlos a la victoria, prometiendo afrontar los mayores peligros, porque consideraba inaceptable que tantos hombres valientes fueran sometidos por unos pocos extranjeros.
Los guerreros se posicionaron en sitios altos y fortificados, llamados “peñoles” por los españoles, a los que conducían a toda la comunidad con abundantes provisiones.
Los principales peñoles de la alianza indígena fueron el cerro Gualapa, el pico de Congolón, el cerro de Coyocutena, el Peñón de Cerquín, el cerro de El Broquel y las lomas de Gualasapa.
Pero el atrincheramiento más importante fue sin duda el Peñón de Cerquín, dirigido por el propio Lempira. El gobernador español de la provincia, Francisco Montejo, entendió que si se quería avanzar en el proceso de la conquista había que apoderarse de esta fortaleza, para lo cual designó al capitán Alonso Cáceres, quien con sus hombres sitió al peñol durante seis meses; pero los indios —que estaban con sus mujeres e hijos bien aprovisionados de víveres— resistieron valientemente el sitio, causando numerosas bajas españolas con sus fechas provistas de agudas piedras de pedernal.
Viendo la valiente resistencia indígena el capitán Alonso Cáceres decidió tomarse la fortaleza por medio de la traición. Para ello dispuso que un soldado se aproximase con su caballo a una roca donde Lempira estaba de pie, y que, mientras le hacía proposiciones de paz, otro soldado cabalgando a la grupa, le disparara con su arcabuz. La estratagema se cumplió al pie de la letra, y al morir el capitán indígena, la numerosa tropa que lo acompañaba se dispersó por los montes, y poco después se rindió a los españoles.
El cronista Herrera narra así el episodio de la traición: “el capitán Cáceres ordenó que un soldado se pusiese a caballo, tan cerca que un arcabuz le pudiese alcanzar de puntería, y que este le hablase, amonestándole, que admitiese la amistad que se le ofrecía; y que otro soldado estando a las ancas, con el arcabuz le tirase; y ordenado de esta manera, el soldado trabó su plática y dijo sus consejos y persuasiones, y el cacique le respondía que ‘la guerra no había de cansar a los soldados ni espantarlos, y que el que más pudiese vencería’; y diciendo otras palabras arrogantes, más que de indio, el soldado de las ancas le apuntó cuando vio la ocasión, y le dio en la frente, sin que le valiese un morrión, que a su usanza tenía, muy galano y empenachado”.
Por tradición se sostiene que Lempira cayó en el sitio de Piedra Parada, cerca de el Pico Congolón, aunque también hay otro sitio conocido como Piedra Parada cerca de Erandique; pero las investigaciones en el terreno conducen a pensar que el héroe indígena pereció en el propio Peñón de Cerquín.
El historiador hondureño Mario Felipe Martínez ha puesto en duda la versión de la muerte de Lempira de Antonio de Herrera, después de descubrir en el Archivo de Indias una probanza que presentó en 1558 ante las autoridades españolas de México el soldado Rodrigo Ruiz.
El documento es de suma importancia, porque confirma la existencia real de Lempira —al que algunos hondureños de escasa fibra patriótica consideran una leyenda— el nombre del cacique (al que se refiere como El Empira), la descripción de la guerra y el escenario de la misma.
El propósito del soldado Rodrigo Ruiz al escribir esta probanza era impresionar a las autoridades españolas con el fin de obtener una pensión para los últimos años de su vida. Allí Rodrigo cuenta la hazaña de haberse enfrentado solo ante Lempira, provisto de su espada y rodela, llevando su cabeza como trofeo y recibiendo en el camino muchas heridas de parte de los indios, heridas que casi le provocan la muerte.
Aunque Rodrigo apoya su dicho con el informe de varios testigos —algunos supuestamente presenciales— no se puede confiar totalmente en el testimonio de unos compañeros de guerra dispuestos a ayudar a su amigo en un hecho de unos veinte años atrás.
Por su parte el obispo Cristóbal de Pedraza —quien se destacara por su defensa de los indígenas— en una fecha tan fresca como lo es el 18 de mayo de 1539 informa desde Gracias a los Reyes de España que a Lempira fue necesario vencerlo con ‘cierta industria’, es decir, no en combate frontal, como dice Ruiz.

miércoles, 29 de mayo de 2013

ESPERANDO...

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio, capital de la actual Córcega, en una familia numerosa de ocho hermanos, la familia Bonaparte o, con su apellido italianizado, Buonaparte. Cinco de ellos eran varones: José, Napoleón, Lucien, Luis y Jerónimo. Las niñas eran Elisa, Paulina y Carolina. Al amparo de la grandeza de Napolione -así lo llamaban en su idioma vernáculo-, todos iban a acumular honores, riqueza, fama y a permitirse asimismo mil locuras. La madre, María Leticia Ramolino, era una mujer de notable personalidad, a la que Stendhal eligió por su carácter firme y ardiente.
Carlos María Bonaparte, el padre, siempre con agobios económicos por sus inciertos tanteos en la abogacía, sobrellevados gracias a la posesión de algunas tierras, demostró tener pocas aptitudes para la vida práctica. Sus dificultades se agravaron al tomar partido por la causa nacionalista de Córcega frente a su nueva metrópoli, Francia; congregados en torno a un héroe nacional, Paoli, los isleños la defendieron con las armas. A tenor de las derrotas de Paoli y la persecución de su bando, la madre de Napoleón tuvo que arrostrar durante sus primeros alumbramientos las incidencias penosas de las huidas por la abrupta isla; de sus trece hijos, sólo sobrevivieron aquellos ocho. Sojuzgada la revuelta, el gobernador francés, conde de Marbeuf, jugó la carta de atraerse a las familias patricias de la isla. Carlos Bonaparte, que religaba sus ínfulas de pertenencia a la pequeña nobleza con unos antepasados en Toscana, aprovechó la oportunidad, viajó con una recomendación de Marbeuf hacia la metrópoli para acreditarlas y logró que sus dos hijos mayores entraran en calidad de becarios en el Colegio de Autun.
Los méritos escolares de Napoleón en matemáticas, a las que fue muy aficionado y que llegaron a constituir una especie de segunda naturaleza para él -de gran utilidad para su futura especialidad castrense, la artillería-, facilitaron su ingreso en la Escuela Militar de Brienne. De allí salió a los diecisiete años con el nombramiento de subteniente y un destino de guarnición en la ciudad de Valence.
Juventud revolucionaria
A poco sobrevino el fallecimiento del padre y, por este motivo, el traslado a Córcega y la baja temporal en el servicio activo. Su agitada etapa juvenil discurrió entre idas y venidas a Francia, nuevos acantonamientos con la tropa, esta vez en Auxonne, la vorágine de la Revolución, cuyas explosiones violentas conoció durante una estancia en París, y los conflictos independentistas de Córcega. En el agitado enfrentamiento de las banderías insulares, Napoleón se creó enemigos irreconciliables, entre ellos el mismo Paoli, al romper éste con la Convención republicana y decantarse el joven oficial por las facciones afrancesadas. La desconfianza hacia los paolistas en la familia Bonaparte se fue trocando en furiosa animadversión. Napoleón se alzó mediante intrigas con la jefatura de la milicia y quiso ametrallar a sus adversarios en las calles de Ajaccio. Pero fracasó y tuvo que huir con los suyos, para escapar al incendio de su casa y a una muerte casi segura a manos de sus enfurecidos compatriotas.

Un joven Napoleón Bonaparte
Instalado con su familia en Marsella, malvivió entre grandes penurias económicas que a veces les situaron al borde de la miseria; el horizonte de las disponibilidades familiares solía terminar en las casas de empeños, pero los Bonaparte no carecían de coraje ni recursos. María Leticia, la madre, se convirtió en amante de un comerciante acomodado Clary, el hermano José se casó con una hija de éste, Marie Julie, si bien el noviazgo de Napoleón con otra hija, Désirée, no prosperó. Con todo, las estrecheces sólo empezaron a remitir cuando un hermano de Robespierre, Agustín, le deparó su protección. Consiguió reincorporarse a filas con el grado de capitán y adquirió un amplio renombre con ocasión del asedio de Tolón, en 1793, al sofocar una sublevación contrarrevolucionaria apoyada por los ingleses; el plan de asalto propuesto a unos inexperimentados generales fue suyo, la ejecución también y el éxito infalible.
En reconocimiento a sus méritos fue ascendido a general de brigada, se le destinó a la comandancia general de artillería en el ejército de Italia y viajó en misión especial a Génova. Esos contactos con los Robespierre estuvieron a punto de serle fatales al caer el Terror jacobino, el 9 Termidor, y verse encarcelado por un tiempo en la fortaleza de Antibes, mientras se dilucidaba su sospechosa filiación. Liberado por mediación de otro corso, el comisario de la Convención Salicetti, el joven Napoleón, con veinticuatro años y sin oficio ni beneficio, volvió a empezar en París, como si partiera de cero.
Encontró un hueco en la sección topográfica del Departamento de Operaciones. Además de las tareas propiamente técnicas, entre mapas, informes y secretos militares, esta oficina posibilitaba el acceso a las altas autoridades civiles que la supervisaban. Y a través de éstas, a los salones donde las maquinaciones políticas y las especulaciones financieras, en el turbio esplendor que había sucedido al implacable moralismo de Robespierre, se entremezclaban con las lides amorosas y la nostalgia por los usos del Antiguo Régimen.
Allí encontró a la refinada Josefina Tascher de la Pagerie, de reputación tan brillante como equívoca, quien colmó también su vacío sentimental. Era una dama criolla oriunda de la Martinica, que tenía dos hijos, Hortensia y Eugenio, y cuyo primer marido, el vizconde y general de Beauharnais, había sido guillotinado por los jacobinos. Mucho más tarde Napoleón, que declaraba no haber sentido un afecto profundo por nada ni por nadie, confesaría haber amado apasionadamente en su juventud a Josefina, que le llevaba unos cinco años. Entre sus amantes se contaba Barras, el hombre fuerte del Directorio surgido con la nueva Constitución republicana de 1795, quien por entonces andaba a la búsqueda de una espada, según su expresión literal, a la que manejar convenientemente para el repliegue conservador de la república y hurtarlo a las continuas tentativas de golpe de estado de realistas, jacobinos y radicales igualitarios. La elección de Napoleón fue precipitada por una de las temibles insurrecciones de las masas populares de París, al finalizar 1795, a la que se sumaron los monárquicos con sus propios fines desestabilizadores. Encargado de reprimirla, Napoleón realizó una operación de cerco y aniquilamiento a cañonazos que dejó la capital anegada en sangre. La Convención se había salvado.
Asegurada la tranquilidad interior por el momento, Barras le encomendó en 1796 dirigir la guerra en uno de los frentes republicanos más desasistidos el de Italia, contra los austríacos y piamonteses. Unos días antes de su partida se casó con Josefina en ceremonia civil, pero en su ausencia no pudo evitar que ella volviera a entregarse a Barras y a otros miembros del círculo gubernamental. Celoso y atormentado, terminó por reclamarla imperiosamente a su lado, en el mismo escenario de batalla.
Militar exitoso
Aquel general de veintisiete años transformó unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que trituró el Piamonte en menos de dos semanas y repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares durante innúmeras promociones. Tanto o más significativas que sus victorias aplastantes en Lodi, en 1796, en Arcole y Rívoli, en 1797, fue su reorganización política de la península italiana, que llevó a cabo refundiendo las divisiones seculares y los viejos estados en repúblicas de nuevo cuño dependientes de Francia. El rayo de la guerra se revelaba simultáneamente como el genio de la paz. Lo más inquietante era el carácter autónomo de su gestión: hacía y deshacía conforme a sus propios criterios y no según las orientaciones de París. El Directorio comenzó a irritarse. Cuando Austria se vio forzada a pedir la paz en 1797, ya no era posible un control estricto sobre un caudillo alzado a la categoría de héroe legendario.

Napoleón en la campaña de Egipto (Antoine Jean Gros)
Napoleón mostraba una amenazadora propensión a ser la espada que ejecuta, el gobierno que administra y la cabeza que planifica y dirige, tres personas en una misma naturaleza de inigualada eficacia. Por ello, el Directorio columbró la posibilidad de alejar esa amenaza aceptando su plan de cortar las rutas vitales del poderío británico -las del Mediterráneo y la India- con una expedición a Egipto. Así, el 19 de mayo de 1798 embarcaba rumbo a Alejandría, y dos meses después, en la batalla de las pirámides, dispersaba a la casta de guerreros mercenarios que explotaban el país en nombre de Turquía, los mamelucos, para internarse luego en el desierto sirio. Pero todas sus posibilidades de éxito se vieron colapsadas por la destrucción de la escuadra francesa en Abukir por Nelson, el émulo inglés de Napoleón en los escenarios navales.
El revés lo dejó aislado y consumiéndose de impaciencia ante las fragmentarias noticias que recibía de Europa. Allí la segunda coalición de las potencias monárquicas había recobrado las conquistas de Italia y la política interior francesa hervía de conjuras y candidatos a asaltar un Estado en el que la única fuerza estabilizadora que restaba era el ejército. Por fin se decidió a regresar a Francia en el primer barco que pudo sustraerse al bloqueo de Nelson, recaló de paso en su isla natal y nadie se atrevió a juzgarle por deserción y abandono de sus tropas, mientras subía otra vez de Córcega a París, ahora como héroe indiscutido.
Primer Cónsul
En pocas semanas organizó el golpe de estado del 18 Brumario (según la nueva nomenclatura republicana del calendario: el 9 de noviembre) con la colaboración de su hermano Luciano, el cual le ayudó a disolver la Asamblea Legislativa del Consejo de los Quinientos en la que figuraba como presidente. Era el año de 1799. El golpe barrió al Directorio, a su antiguo protector Barras, a las cámaras a los últimos clubes revolucionarios, a todos los poderes existentes e instauró el Consulado: un gobierno provisional compartido en teoría por tres titulares, pero en realidad cobertura de su dictadura absoluta, sancionada por la nueva Constitución napoleónica del año 1800.

Napoleón, Primer Cónsul (Óleo de Antoine Jean Gros)
Aprobada bajo la consigna de «la Revolución ha terminado», la nueva Constitución restablecía el sufragio universal que había recortado la oligarquía termidoriana, sucesora de Robespierre. En la práctica, calculados mecanismos institucionales cegaban los cauces efectivos de participación real a los electores, a cambio de darles la libertad de que le ratificasen en entusiásticos plebiscitos. El que validó su ascensión a primer cónsul al cesar la provisionalidad, arrojó menos de dos mil votos negativos entre varios millones de papeletas. Pero Napoleón no se contentó con alargar luego esta dignidad a una duración de diez años, sino que en 1802 la convirtió en vitalicia. Era poco todavía para el gran advenedizo que embriagaba a Francia de triunfos después de haber destruido militarmente a la segunda coalición en Marengo, y emprendía una deslumbrante reconstrucción interna.
Napoleón, Emperador
La heterogénea oposición a su gobierno fue desmantelada mediante drásticas represiones a derecha e izquierda, a raíz de fallidos atentados contra su persona; el ejemplo más amedrentador fue el secuestro y ejecución de un príncipe emparentado con los Borbones depuestos, el duque de Enghien, el 20 de marzo de 1804. El corolario de este proceso fue el ofrecimiento que le hizo el Senado al día siguiente de la corona imperial. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 2 de diciembre en Notre Dame, con la asistencia del papa Pío VII, aunque Napoleón se ciñó la corona a sí mismo y después la impuso a Josefina; el pontífice se limitó a pedir que celebrasen un matrimonio religioso, en un sencillo acto que se ocultó celosamente al público. Una nueva Constitución el mismo año afirmó aún más su autoridad omnímoda.

Napoleón coronado emperador (Cuadro de J. A. D. Ingres)
La historia del Imperio es una recapitulación de sus victorias sobre las monarquías europeas, aliadas en repetidas coaliciones contra Francia y promovidas en último término por la diplomacia y el oro ingleses. En la batalla de Austerlitz, de 1805, abatió la tercera coalición; en la de Jena, de 1806, anonadó al poderoso reino prusiano y pudo reorganizar todo el mapa de Alemania en la Confederación del Rin, mientras que los rusos eran contenidos en Friendland, en 1807. Al reincidir Austria en la quinta coalición, volvió a destrozarla en Wagram en 1809.
Nada podía resistirse a su instrumento de choque, laGrande Armée (el 'Gran Ejército'), y a su mando operativo, que, en sus propias palabras, equivalía a otro ejército invencible. Cientos de miles de cadáveres de todos los bandos pavimentaron estas glorias guerreras. Cientos de miles de soldados supervivientes y sus bien adiestrados funcionarios, esparcieron por Europa los principios de la Revolución francesa. En todas partes los derechos feudales eran abolidos junto con los mil particularismos económicos, aduaneros y corporativos; se creaba un mercado único interior, se implantaba la igualdad jurídica y política según el modelo del Código Civil francés, al que dio nombre -el Código Napoleón, matriz de los derechos occidentales, excepción hecha de los anglosajones-; se secularizaban los bienes eclesiásticos; se establecía una administración centralizada y uniforme y la libertad de cultos y de religión, o la libertad de no tener ninguna. Con estas y otras medidas se reemplazaban las desigualdades feudales -basadas en el privilegio y el nacimiento- por las desigualdades burguesas -fundadas en el dinero y la situación en el orden productivo-.
La obra napoleónica, que liberó fundamentalmente la fuerza de trabajo, es el sello de la victoria de la burguesía y puede resumirse en una de sus frases: «Si hubiera dispuesto de tiempo, muy pronto hubiese formado un solo pueblo, y cada uno, al viajar por todas partes, siempre se habría hallado en su patria común». Esta temprana visión unitarista de Europa, quizá la clave de la fascinación que ha ejercido su figura sobre tan diversas corrientes historiográficas y culturales, ignoraba las peculiaridades nacionales en una uniformidad supeditada por lo demás a la égida imperialista de Francia. Así, una serie de principados y reinos férreamente sujetos, mero glacis defensivo en las fronteras, fueron adjudicados a sus hermanos y generales. El excluido fue Luciano Bonaparte, a resultas de una prolongada ruptura fraternal.
A las numerosas infidelidades conyugales de Josefina durante sus campañas, por lo menos hasta los días de la ascensión al trono, apenas había correspondido Napoleón con algunas aventuras fugaces. Éstas se trocaron en una relación de corte muy distinto al encontrar en 1806 a la condesa polaca María Walewska, en una guerra contra los rusos; intermitente, pero largamente mantenido el amor con la condesa, satisfizo una de las ambiciones napoleónicas, tener un hijo, León. Esta ansia de paternidad y de rematar su obra con una legitimidad dinástica se asoció a sus cálculos políticos para empujarle a divorciarse de Josefina y solicitar a una archiduquesa austriaca, María Luisa, emparentada con uno de los linajes más antiguos del continente.

Napoleón con sus hijos
Sin otro especial relieve que su estirpe, esta princesa cumplió lo que se esperaba del enlace, al dar a luz en 1811 a Napoleón II -de corta y desvaída existencia, pues murió en 1832-, proclamado por su padre en sus dos sucesivas abdicaciones, pero que nunca llegó a reinar. Con el tiempo, María Luisa proporcionó al emperador una secreta amargura al no compartir su caída, ya que regresó al lado de sus progenitores, los Habsburgo, con su hijo, y en la corte vienesa se hizo amante de un general austriaco, Neipperg, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias a la muerte de Napoleón.
El ocaso
El año de su matrimonio con María Luisa, 1810, pareció señalar el cenit napoleónico. Los únicos Estados que todavía quedaban a resguardo eran Rusia y Gran Bretaña, cuya hegemonía marítima había sentado de una vez por todas Nelson en Trafalgar, arruinando los proyectos mejor concebidos del emperador. Contra esta última había ensayado el bloqueo continental, cerrando los puertos y rutas europeos a las manufacturas británicas. Era una guerra comercial perdida de antemano, donde todas las trincheras se mostraban inútiles ante el activísimo contrabando y el hecho de que la industria europea aún estuviese en mantillas respecto de la británica y fuera incapaz de surtir la demanda. Colapsada la circulación comercial, Napoleón se perfiló ante Europa como el gran estorbo económico, sobre todo cuando las mutuas represalias se extendieron a los países neutrales.
El bloqueo continental también condujo en 1808 a invadir Portugal, el satélite británico, y su llave de paso, España. Los Borbones españoles fueron desalojados del trono en beneficio de su hermano José, y la dinastía portuguesa huyó a Brasil. Ambos pueblos se levantaron en armas y comenzaron una doble guerra de Independencia que los dejaría destrozados para muchas décadas, pero fijaron y diezmaron a una parte de la Grande Armée en una agotadora lucha de guerrillas que se extendió hasta 1814, doblada en las batallas a campo abierto por un moderno ejército enviado por Gran Bretaña.
La otra parte del ejército, en la que había enrolado a contingentes de las diversas nacionalidades vencidas, fue tragada por las inmensidades rusas. En la campaña de 1812 contra el zar Alejandro I, Napoleón llegó hasta Moscú, pero en la obligada retirada perecieron casi medio millón de hombres entre el frío y el hielo del invierno ruso, el hambre y el continuo hostigamiento del enemigo. Toda Europa se levantó entonces contra el dominio napoleónico, y el sentimiento nacional de los pueblos se rebeló dando soporte al desquite de las monarquías; hasta en Francia, fatigada de la interminable tensión bélica y de una creciente opresión, la burguesía resolvió desembarazarse de su amo.
La batalla resolutoria de esta nueva coalición, la sexta, se libró en Leipzig en 1813, la «batalla de las Naciones», una de las grandes y raras derrotas de Napoleón. Fue el prólogo de la invasión de Francia, la entrada de los aliados en París y la abdicación del emperador en Fontainebleau, en abril de 1814, forzada por sus mismos generales. Las potencias vencedoras le concedieron la soberanía plena sobre la minúscula isla italiana de Elba y restablecieron en su lugar a los Borbones, arrojados por la Revolución, en la figura de Luis XVIII.
Su estancia en Elba, suavizada por los cuidados familiares de su madre y la visita de María Walewska, fue comparable a la de un león enjaulado. Tenía cuarenta y cinco años y todavía se sentía capaz de hacer frente a Europa. Los errores de los Borbones, que a pesar del largo exilio no se resignaban a pactar con la burguesía, y el descontento del pueblo le dieron ocasión para actuar. Desembarcó en Francia con sólo un millar de hombres y, sin disparar un solo tiro, en un nuevo baño triunfal de multitudes, volvió a hacerse con el poder en París.
Pero fue completamente derrotado en junio de 1815 por los vigilantes Estados europeos -que no habían depuesto las armas, atentos a una posible revigorización francesa- en Waterloo y puesto nuevamente en la disyuntiva de abdicar. Así concluyó su segundo período imperial, que por su corta duración se ha llamado de los Cien Días (de marzo a junio de 1815). Se entregó a los ingleses, que le deportaron a un perdido islote africano, Santa Elena, donde sucumbió lentamente a las iniquidades de un tétrico carcelero, Hudson Lowe. Antes de morir, el 5 de mayo de 1821, escribió unas memorias, el Memorial de Santa Elena, en las que se describió a sí mismo tal como deseaba que le viese la posteridad. Ésta aún no se ha puesto de acuerdo sobre su personalidad mezcla singular del bronco espadón cuartelero, el estadista, el visionario, el aventurero y el héroe de la antigüedad obsesionado por la gloria.

DR. ADOLFO ZUÑIGA


Este eminente abogado, diplomático y periodista, nació en Tegucigalpa en 1836 y fue de los intelectuales que colaboraron con el Dr. Marco Aurelio Soto en el proyecto de nación que la historia registra como la "Reforma Liberal".- El Dr. Zúñiga junto a Ramón Rosa lograron sustentar las bases de un sistema progresista que transformó a la República, ideales que defendió con valentía frente al conservatismo desde las páginas del periódico "La Paz" que se editaba por los años ochenta del siglo XIX en la capital de la República.- A la edad de 64 años, al iniciarse el siglo XX, en 1900, su llama intelectual se apagó en la misma ciudad que le vio nacer.

ARTURO OQUELI HERNANDEZ

Hombre sencillo, vivió con la humildad que caracteriza a los hombres que aprecian más la riqueza del espíritu que aquellas materiales que confunden el alma.- "Pituro" nació en 1887 aspirando el aire puro que se desprendía de las entonces verdes montañas que rodeaban a Tegucigalpa.- En una casa de adobes en el barrio El Jazmín, su hogar materno, el escritor pasaba la mayor parte de su tiempo emborronando cuartillas y tomando los pocillos de café que amorosamente le preparaban su esposa "Chepita" y su cuñada "Choncita".- Ese fue el entorno donde se inspiró para escribir sus famosas novelas "El Gringo Lenca", "Lo que dijo don Fausto", "El Brujo de Talgua", "El Cultivo de la Pereza" y Silbando al Viento".- Escribía artículos para los diarios impresos de la capital enrolándose así en el periodismo nacional siendo uno de los fundadores de la "APH".- Sin más fortuna que sus magistrales obras, "Pituro" Oquelí falleció en la ciudad de sus amores en 1953.- Le sobreviven sus hijas Milvia y Seyda.

ARTURO MARTINEZ GALINDO



Vino al mundo en la Tegucigalpa del año 1900 y cuando sólo contaba con veinte años de edad, incursionó en las letras junto a Froylán Turcios colaborando con el gran escritor para editar la Revista Ariel.- En el extranjero ávido de cultivar su intelecto conoció a figuras descollantes de la literatura de aquel entonces y retornó a la patria cuando la política constituía un peligro para quien o quienes se mostraban adversos al gobierno imperante.- Combativo en sus escritos contra el régimen, utilizando el pseudónimo de Julio Sol, con valor se enfrentó desde la tribuna que utilizaba para fustigar al Comandante de Armas de Trujillo lo que le costó la vida al ser asesinado en Sabá, Colón en 1940.- Su obra más conocida fue "Sombras" un libro de cuentos de alto contenido sociológico.

Biografía de Francisco Morazán

José Francisco Morazán Quezada nació el 3 de octubre de 1792, en Tegucigalpa, Honduras, y fue el Presidente de la República Federal de Centroamérica, siendo el Jefe de Estado de Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Su nombre está fuertemente relacionado con el ideal unionista centroamericano, por lo que es considerado uno de los personajes más importantes la historia de América Central.
Hijo de Eusebio Morazán y Alemán y de Guadalupe Quezada y Borjas, sus primeros estudios los realizó con el fraile José Antonio Murga, y luego se convirtió en autodidacta lo que, acompañado de su fuerza intelectual y física, ayudaron a forjar una impecable disciplina.
Su primer trabajo lo obtuvo como asistente delAlcalde Narciso Mayol, con quien aprendió varias técnicas importantes sobre la administración de la capital de Honduras.
En el año 1824 fue nombrado "Secretario general del gobierno" del primer Jefe de Estado de Honduras, Dionisio de Herrera. Luego de que los conservadores se hicieran cargo del gobierno de su país, estalló una guerra civil en Centroamérica. En medio de dicho acontecimiento bélico, Morazán fue tomado preso en Ojojona.
Una vez puesto en libertad, comandó al ejército de Honduras con el fin de liberar a su país del dictador Justo Milla, objetivo que consiguió luego de un avasallante triunfo en la "Batalla de La Trinidad". Gracias a esto, fue nombrado líder de los liberales centroamericanos, consiguiendo el puesto de "Presidente de Honduras". Pero el objetivo del militar era algo más que eso, por lo que se lanzó a liberar a El Salvador, dejando al mando de Honduras aDiego Vigil. Luego de juntar un ejército de 600 hombres, partió hacia el país centroamericano, al cual, luego de ganar la memorable "Batalla de El Gualcho", declaró la libertad de El Salvador.
Gracias a sus reiterados triunfos, cada vez más soldados se alistaban a su ejército, por lo que decidió partir hacia Guatemala, en donde agrupó fuerzas indígenas y criollas, que le permitieron vencer en la "Batalla de Las Charcas" el 15 de marzo de 1829. A pesar de su heroica lucha, las fuerzas guatemaltecas no se rindieron, por lo que el ejército libertador debió partir hacia la capital. Una vez que pisaron el territorio de la Ciudad de Guatemala, fueron sorprendidos por un ataque sorpresa que venció a un pelotón del ejército. Pero no les alcanzó a los conservadores para acabar con las fuerzas de Morazán, que el 13 de abril de ese mismo año, sitió la ciudad y derrocó al gobierno de los conservadores.
Luego de que se realizaron las elecciones constitucionales, Morazán fue nombrado "Presidente de la República Federal de Centroamérica". Una vez que comenzó a ocupar su cargo, propuso una serie de reformas con la intención de acabar con el subdesarrollo de los pueblos de Centroamérica, por lo que estableció el libre comercio, modificó la ley de las exportaciones, fomentó al proteccionismo en la industria textil, llamó a la libertad de culto, impulsó políticas para la educación de todos los ciudadanos e implementó el Código de Livingston, el cual establecía un nuevo sistema penitenciario.
Luego de varios intentos de derrocar al Presidente, los grupos opositores consiguieron llevar la desestabilizad en el país, por lo que Rafael Carrera, líder de los conservadores, consigue derrocar de su cargo al militar hondureño aunque nunca le pudo ganar una batalla. Fue así como Guatemala volvió a ser un país gobernado por los conservadores.
El 11 de julio de 1839, fue declarado "Jefe de Estado de El Salvador", aunque este cargo lo mantendría muy poco tiempo, debido a que la inestabilidad política estaba en toda Centroamérica, por lo que fue obligado a renunciar de su cargo.
En su reclusión, el líder político escribió: "Y para que nada faltase de ignominia y funesto a la revolución que habéis últimamente promovido, apareció en la escena el salvaje Carrera, llevando en su pecho las insignias del fanatismo, en sus labios la destrucción de los principios liberales y en sus manos el puñal que asesinara a todos aquellos que no habían sido abortados, como él, de las cavernas de Mataquescuintla. Este monstruo debió desaparecer con el cólera morbus asiático que lo produjo. Al lado de un fraile y de un clérigo se presentó por la primera vez revolucionando los pueblos contra el Gobierno de Guatemala, como envenenador de los ríos que aquellos conjuraban, para evitar, decían, el contagio de la peste. Y contra este mismo Gobierno, fue el apoyo de los que en su exasperación le dieron parte en la ocupación de la Ciudad de Guatemala. Fue su peor enemigo cuando éstos quisieron poner término a sus demasías y vandalismos, y su más encarnizado perseguidor y asesino cuando el salvaje se uniera con vosotros".
Pero ese no había sido el fin de la carrera de Morazán, debido a que varios opositores del gobierno de Braulio Carrillo en Costa Rica le pidieron ayuda para derrocar al gobernador que se había autoproclamado "Jefe Vitalicio de Costa Rica". Por esta razón, el general partió junto a 500 hombres y logró librar, por segunda vez, a Costa Rica de las manos conservadoras: "Costarricenses: Han llegado a mi destierro vuestras suplicas... Vuestros clamores han herido por largo tiempo mis oídos, y he encontrado al fin los medios de salvaros, aunque sea a costa de mi propia vida".
El general Antonio Pinto Soares y el coronel Florentino Alfaro Zamora iniciaron una campaña para derrocar al líder costarricense, por lo que, luego de capturarlo, se lo llevó al paredón de fusilamiento junto a algunos de sus colegas. El 15 de septiembre de 1842, fue fusilado por el ejército conservador revolucionario. Las últimas palabras de Morazán fueron: "Aun estoy vivo".

Moisés Becerra

(n. 26 de diciembre de 1926, Dulce Nombre de Copán, Honduras, Es un artista de reconocimiento internacional por sus pinturas.
Originario del Municipio de Dulce Nombre de María del Departamento de Copan, situado en el occidente de la república de Honduras. Recibió sus estudios básicos en las escuelas públicas de la localidad. En 1940 se fundaría la Escuela Nacional de Bellas Artes (Honduras) en la capital de la república y al saber que el Maestro santarrosense Arturo López Rodezno, ocuparía la dirección de dicha escuela se matriculo graduándose de la misma y obteniendo en 1962 una invitación para continuar sus estudios en la Academia de Arte de Roma, Italia; graduándose con honores.
El artista se una Definido Dentro de la Corriente de la Neo Figuración Plástica en Cual No Se aleja de la realidad en sí, no aparta el mundo objetivo ni el sujeto de sus obras, es decir el hombre y sus quehaceres. Se trasladaría a la ciudad de Milán, Italia donde fundaría una galería de arte para promover la pintura latinoamericana; durante su residencia allá se desempeñó también en la docencia en el Instituto Constanza y la Academia Modigliani.

José Antonio Velásquez

José Antonio Velásquez, nació el 8 de febrero de 1906 en Caridad, un pequeño pueblo del departamento de Valle, en el país de Honduras. En 1931, José Antonio Velásquez contrajo matrimonio con Raquel Maradiaga, con quien procreó seis hijos: José Antonio, Julio César, Tulio Enrique, Aída Raquel, Reina Virginia y Elia Ruth.
Luego de la muerte de sus padres, Velásquez abandono Caridad y se trasladó a la costa norte de Honduras en busca de mejores condiciones de vida, que ese tiempo ofrecían las compañías bananeras.
Posteriormente; Velásquez se hizo barbero, trabajo que desempeñó alternamente con el telegrafista. Fue precisamente este oficio, el que llevó a Velásquez a trasladarse como empleado a San Antonio de Oriente, un pequeño lugar, localizado a unos 30 kilómetros de Tegucigalpa; capital de Honduras.
Velásquez llegó a amar tanto a este pueblo, por lo que éste, se convirtió en la inspiración de la mayor parte de sus obras. Además de ello; Velásquez fue alcalde del pueblo en tres períodos.
En su oportunidad, José Antonio Velásquez fue considerado; el primer pintor primitivista de América. Por invitación de la Unión Panamericana Velásquez expuso sus obras en 1954 en la ciudad de Washington. Luego fue invitado a Costa Rica por el presidente José Figueres en 1971.
Después de esto, la fama de Velásquez se fue expandiendo, por lo que sus obras; también fueron expuestas en un buen número de países del orbe. Entre estos se encuentran: España, Portugal, Francia, Italia, Suiza, Checoslovaquia, Holanda, Australia, ChinaJapón, la Unión Soviética, Venezuela, México entre tantos otros.

Ricardo Aguilar

Ricardo Aguilar nació en Honduras en 1915.
Ricardo Aguilar se ha definido como el precursor del expresionismo abstracto y ha sido considerado por la crítica como el genuino representante de la escuela surrealista en Honduras. Inició sus estudios de dibujo y pintura en 1938 en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Honduras. Aguilar inició sus primeras pinturas del estilo impresionista, pintando bodegones, paisajes, y estudios femeninos. Después se pasó a un estilo de expresionismo, como se ve en su cuadro, Ritmo de Color, y finalmente, combinando el expresionismo con lo abstracto. Hizo ensayos en el geometrismo, descomposición de figures en planos alternos, por ejemplo en La Monja. Cuando el estilo en su país predominaba las tendencias realistas y figurativas, Ricardo realizaba su arte en el estilo expresionismo abstracto y geométrico. Ricardo Aguilar es, por lo tanto, el precursor del arte vanguardista en Honduras.

Dante Lazzaroni Andino

(n. Río Lindo, Honduras, 1929; m. 1995).
Lazzaroni Andino realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de México a partir de 1949. Al retornar a Honduras, en 1954, se desempeño como catedrático en la Escuela Nacional de Bellas Artes y Supervisor de Artes Plásticas en la Dirección General de Educación Media. En 1984 recibió el Premio Nacional de Arte Pablo Zelaya Sierra. En 1988 fundo la Galería Lazzaroni donde otorgó clases de pintura y exhibió sus obras.
En su técnica utilizó acrílico, silicón, y varios tipos de temple y cola. Los colores grises predominan sus pinturas. En su temática le interesó la figura humana, el aspecto social del individuo elaborado dentro de un realismo mágico Trabajó el grabado en relieve sobre linóleo, madera y agua fuerte, con colores blanco y negro. El tema, igual que en sus pinturas, es la figura humana tratada con el carácter expresionista estilizado

Miguel Ángel Ruiz

Nació el 1 de Marzo de 1928 en la ciudad de San Pedro Sula, departamento de Cortes.
Durante la primera etapa de su actividad artística, Miguel Ángel fue un colorista objetivo de textura popular. Luego bajo el impacto de la experiencia española, paso a manifestarse a través de un expresionismo de temas humanos cada vez mas amplios, con lo que su arte, al dejar los motivos locales, se hizo universal.
El artista desarrolla una temática múltiple: los asuntos religiosos, los bodegones, los sucesos históricos, el retrato, los toros, etc. Una de sus principales obras es el extenso mural pintado en la sala magna del Banco Atlántida. El cuadro es una secuencia histórica de Honduras a partir de la comunidadprimitiva hasta los tiempos modernos.

Mario Castillo

Su educación artística la realizo en Italia. Está considerado el mejor retratista del país y fue premiado con la medalla San Vito Romano, en Italia. De regreso a Honduras, fue director del la Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha expuesto en varios países de latino América, Estados Unidos y Europa. Obtuvo el primer premio en el concurso de pintura auspiciado por la UNAH, el Gran Premio de IV Salón Anual de Pintura en Tegucigalpa. Fue uno de los más destacados paisajistas en Honduras. Pintó dentro el estilo del impresionismo y el cubismo. También pinto composiciones con cierta aproximación al estilo Fauves como en Jaula de Pájaros, usando tonos intensos. Las obras que salen de sus manos son verdaderas estudios deequilibrio, armonía y colorido. En sus obras se encuentra el rigor académico, una gran soltura en el tratamiento de las formas y una visible espontaneidad. Mario Castillo es considerado como uno de los maestros de la pintura Hondureña.

Arturo López Rodezno

Nació en Santa Rosa de Copán el 12 de marzo de 1908. Realizó sus estudios elementales y de secundaria en aquella ciudad. A principios de 1920 viajó a la Habana con el propósito de realizar estudios superiores. Allí cursó la carrera de Agronomía, con especialidad en azúcar, la que hubo de concluir en 1930. Después cursó tres años de Pintura en la Escuela San Alejandro, de La Habana, y luego estudió durante dos años, de 1938 a 1939, Pintura al Fresco en la Academia Juliane, de París. FInalmente, de 1952 a 1956 se capacitó en el dominio de las técnicas del esmalte con grandes maestros de este arte en RomaItalia.
Los primeros trabajos de López ROdezno se hicieron dentro de un estilo realista, aunque con una temática predominantemente popular. Esa orientación siguen sus tintas, una línea largamente trabajada por él y en la que dio muestras de gran fuerza, como pudo verse en las varias exposiciones personales hechas con ese tipo de obras. Luego, Rodezno fue derivando a un neofigurativismo de contenido tradiconal, es decir, afincado en elementos de la cultura popular hondureña, según puede verse en su cuadro "Guancasco" y en los nuemrosos frescos desarrollados por él en los muros de la Escuela Nacional de Bellas Artes y otros lugares. Como neofigurativista, Rodezno emplea grandes planos de color y no entra en los detalles de las figuras.
Rodezno recibió numerosos premios y condecoraciones en reconocimiento a su arte. Entre los primeros se encuentran: Diploma de la Bienal Hispanoamericana de Arte en Madrid, España; Diploma de la Mostra D'Arte contemporáneo del Arrendamento, Roma, Italia; Gran Medalla de Oro en el Concurso de la Segunda Exposición del Paisaje Italiano visto por artistas Extranjeros, Lucca, Italia; y Primer Premio en el Salón Nacional de Pintura del Instituto Hondureño de Cultura Interanericana (IHCI), Tegucigalpa, 1963. Entre las condecoraciones otorgadas al artista figuran: Gran Cruz de la Orden San Silvestre Papa, concebida por el Papa Pío XII en el Vaticano, Italia, 1955; Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana, Roma, Italia, 1957; y Encomienda de la Orden del Aguila Azteca, México, 1966.

Max Euceda

Nació en Tegucigalpa, el año de 1891 y murió allí mismo en 1987. Tuvo, pues, una prolongada existencia, toda ella dedicada a las actividades del arte. Hasta la edad de 30 años pintó y dibujó espontáneamente, orientado sólo por su excelente aptitud personal. Sin embargo, en 1921 la Embajada deEspaña en Honduras organizó un concurso para conceder una beca al hondureño que demostrara reunir condicones para realizar estudios de pintura en la capital de aquel país.
Max Euceda fue un pintor naturalista durante toda su vida. Así lo demuestra en sus cadros, principalmente los retratos, y también en las clases dedibujo que sirvió por varios años a los estudiantes de Bellas Artes y las cuales siempre se dieron con modelo y bajo el principio de hacer una rigurosa copia de los detalles. Los colores empleados en ese tipo de obras son vivos, sin ser enteros, y su pincelada es continua, tersa, de modo que desaparece de la tela. Los contrastes de luz y sombra se tratan en todo caso como un elemento manejado intencionalmente por el artista para lograr ciertos efectos. Todos los rasgos son notorios en el cuadro que se titula "La esposa del Pintor", donde el naturalismo alcanza los más altos niveles expresivos.
Pero Max Euceda también pintó paisajes aplicando una técnica menos naturalista, próxima a lo que podríamos llamar un impresionismo de tipo romántico. Sus motivos de inspiración fueron los rincones de Tegucigalpa, es decir, aquellos que le daban mejor oportunidad para imprimirles a sus cuadros una cierta añoranza. Por ellos en estas obras empleó de preferencia los tonos azules, rosas y marrones, propios precisamente para lograr dicho efecto. Destacan en este campo sus pinturas "La Merced" y "El Puente Mallol".

Confucio Montes de Oca

Nace en 1896, hijo de Miguel Montes de Oca y de Josefa Acosta. De familia numerosa, se incorpora desde muy pequeño en una compañía trashumante de titiriteros que recorría el país haciendo teatro en los pequeños pueblos enclavavados en las zonas más ásperas de las montañas del país. Confucio marchó a Europa mediante una beca concedida por la Dirección General de Aduanas de La Ceiba en 1919, subvención que le fue cancelada al año siguiente cuando el joven pintor estaba recién instalado en París. Para colmo de males estaba viviendo en un pais y en una ciudad de posguerra, sin poseer el idioma, y es muy probable que nunca accediera a estudios formales académicos.
En el cuadro ganador del Salón de Invierno de París es el titulaado "El Forjador", que es una obra integrada dentro de las líneas del post-impresionismoque, harto de las extravagancias y exageraciones del modern style retorna a Ingres y Durain, que es una especie de retorno al neoclasicismo. Si analizamos que esta obra es realizada por un joven de 22 a 24 años, nos sugiere la genialidad del ejecutor para interpretar el movimiento que en ese momento se gestaba en la ciudad luz.
Sincrónicamente tanto Rimbaud, el poeta parisino, y los pintores italianos Scipione o Caserati aceptaron en su vida y en su obra la propuesta de la vieja y desaparecida raza andina, cuando Vallejo dijo: "La vida es una cosa y el arte es otra cosa, aunque se mueva esta dentro de la misma vida".

Pablo Zelaya Sierra

En el pueblo de Ojojona, Francisco Morazán, nace Pablo Zelaya Sierra el 30 de Octubre 1896. El siglo marcaba terribles escenas para el pais; los caudillos locales hablaban con claridad de la intervención, aceptándola. El panorama se ensombrecia aún más por la participación de las compañias bananeras, que auspiciaban dualmente a los bandos opuestos.
Así es como en los años 20 va a Madrid, durante el Reinado de Alfonso XIII, como estudiante de la Academia Nacional de San Fernando.
Asfixiado economicamente nunca pudo viajar a Paris, en donde un grupo de jovenes establecían un nuevo concepto que se conoceria como la "escuela de Paris". Según Teresita Fortin, que fué ademas de su alumna, su gran amiga y admiradora "Era alto, delgado buen mozo, sumamente expresivo y de aparencia melancólica.
Juntos trataron de organizar una escuela de bellas artes pero no lo lograron el favor oficial. Su salud se fue deteriorándose, hasta que fue introducido al hospital San Felipe, en donde murió el seis de Marzo de 1933 .
En 1949 fue creado el premio de Arte Pablo Zelaya por decreto del Congreso Nacional

Dino Mario Fanconi Aqum

Nació el 20 de junio de 1950. Es originario de Tegucigalpa. Hizo los estudios elementales en la Escuela Lempira, de Comayagüela. Sus aptitudes artísticas se manifestaron muy tempano, las que fueron convenientemente estimuladas por sus maestros. El recuerda que cuando estaban en el último año de este nivel hubo un concurso de modelado, bajo el patrocinio de la Escuela Nacional de Bellas Artes, dirigido a obtener un proyecto para erigir un monumento al héroe indígena, Lempira. Los niños que ganaron los tres primeros puestos fueron llevados a Bellas Artes a fin de que conocieran las actividades que allí se hacen. Esa visita--dice Fanconi--fue decisiva para que él se dedicara al arte.
Precisamente atraído por estas motivaciones ingresó en dicho establecimiento el año 1964, del cual egresó en 1966. Hasta 1970 trabajó en una agencia publicitaria y obtuvo el bachillerato para seguir estudios universitarios. Sin embargo, el año antes dicho viajó a Estados Unidos con el fin de abrise campo, no precisamente en el arte, sino en otras actividades. Allí estuvo hasta 1974, tiempo que ocupó, además de trabajar para vivir, en laobservación del movimiento artístico del país.
Fanconi comenzó haciendo paisaje, motivado, según informa, por el trabajo de Garay. Pero a medida que avanzó durante sus estudios en Bellas Artes, sobre todo al recibir las orientaciones de la maestra Ivonne Marcheti y del profesor Rosendo Lobo, comenzó a cambiar de estilo y temática. Fanconi fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el período que va de 1983 a 1991 y ha expuesto fundamentalmente en Honduras, pero su obra también se encuentra en varios países de América Latina y Estados Unidos

CLEMENTINA SUAREZ

Casada con el famoso pintor y escultor José Mejía Vides, Clementina Suárez es de los nombres fundamentales de la poesía hondureña de vanguardia.
Clementina Suárez nació en 1903, fue una Bohemia apasionada de los cafés, Desde muy niña se habituó a ir donde quería y hacer lo que le pareciera. No le molestaba ser la única mujer que frecuentaba el estanco de "Mamá llaca" en el Barrio La Ronda de Tegucigalpa.
Fue una mujer que adoraba la compañía de los hombres en todas las formas, le encantaba estar rodeada de talentos, energía e ideas. De hecho la educación de Clementina era la gente.
A Clementina Suárez se le llamo la "Mujer Nueva" de Honduras. Vestía pantalones cortos y traje de baño; celebraba su cuerpo no sólo en su vida sino también en su poesía. Fue liberada, independiente y franca. Tegucigalpa se escandalizó y se intrigó por ella. Y aunque ella fue la primera mujer que publicó un libro en Honduras, la gente se interesaba más por sus amantes que por su poesía. (Yaneth N. Gold.). En diciembre de 1991 la delincuencia se ensaño con está célebre Poeta.
Participó con pasión en la vida bohemia de los cafés de la capital. Adoraba la compañía de los hombres en todas las formas. Fue llamada la Mujer Nueva de Honduras. El Poeta Roberto Sosa le hizo su última entrevista. En diciembre de 1991 la delincuencia se ensaño con esta noble Poeta.
Mujer y Poeta. O para ser más cabales con su indivisible condición humana: Mujer Poeta. Clementina Suárez es así: Mujer por la gracia de su sexo, el cual ha sabido enaltecer a niveles muy por encima del consabido muérgano; y Poeta por destinación in claudicable, la única en su género que ha logrado aquí, hasta hoy, ejercer tal oficio con suficiente propiedad y transcendencia.


(Danti, 1921) Militar y político hondureño que fue presidente de la República en dos ocasiones (1966-1971, 1972-1975). En 1939 ingresó en el ejército como recluta y alcanzó el grado de sargento. Obtuvo una beca para la Academia de las Fuerzas Aéreas hondureñas y más tarde siguió estudios en la Escuela de Aviación Militar e Instrucción de Vuelo de EE.UU. A su regreso inició una larga carrera de ascensos, que le llevó a alcanzar en 1947 el rango de teniente, en 1958 el de coronel y en 1965 el de general de brigada. Participó en el movimiento de oficiales que derribó al presidente Julio Lozano Díaz en 1956, que permitió la elección democrática del liberal Ramón Villeda Morales en 1958.

El 3 de octubre de 1963, siendo ya comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, López Arellano derrocó a Villeda, pocas semanas antes de la conclusión de su mandato y de la celebración de elecciones que, según todos los indicios, iban a ser ganadas por el líder liberal Modesto Rodas Alvarado. López Arellano disolvió el Congreso, prohibió la actividad política, declaró el estado de excepción y justificó su intervención por presunta negligencia del gobierno en el control de las infiltraciones comunistas, amenaza escasamente fundamentada. Además de la jefatura del Estado asumió las carteras de Defensa Nacional y de Seguridad Pública.

En 1964 recibió el reconocimiento de EE.UU. que, a cambio, lo presionó para que iniciara un proceso democrático. Así, en febrero de 1965 se celebraron unas elecciones constituyentes y presidenciales que lo legitimaron. Su mandato estuvo caracterizado por la fuerte contestación popular, que quiso erradicar declarando el estado de sitio, suprimiendo las garantías constitucionales, cerrando los periódicos y deteniendo a dirigentes políticos y sindicales. En 1969 afrontó la invasión de territorio hondureño por tropas salvadoreñas en la denominada "Guerra del Fútbol".